En su discurso de posesión para el periodo 2026-2030, el presidente Abelardo De la Espriella cuestionó la legitimidad de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y anunció que revisará 'con absoluto rigor' su naturaleza y efectos, afirmando que 'nació desconociendo la voluntad popular'. También sostuvo que 'la reconciliación no puede construirse sobre el olvido ni sobre una absolución ilegítima de la violencia'.
El magistrado Alejandro Ramelli, presidente de la JEP, respondió a esos señalamientos y pidió que la relación entre el Ejecutivo y el tribunal esté marcada por el respeto a la separación de poderes y la independencia judicial. 'Yo confiaría en que sea una relación basada en el respeto, en la separación de poderes, en la garantía absoluta de la independencia de la autonomía judicial', afirmó Ramelli.
El magistrado puso el foco en las víctimas del conflicto armado: 'El mensaje es que piense precisamente en las víctimas, en aquellas a las que nosotros hemos escuchado, a quienes les hemos dado una solución'. Además, rechazó que los problemas de seguridad actuales del país puedan atribuirse al Acuerdo de Paz: 'Yo no creo que los problemas de seguridad del país tengan relación con el Acuerdo de Paz'.
Ramelli diferenció las críticas que provienen de las víctimas —que recibe con empatía— de otras críticas que, a su juicio, parten del 'desconocimiento' y un 'ánimo negacionista'. La JEP continuará su labor mientras se define el alcance de la revisión anunciada por el Ejecutivo.
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