La muerte de Adriana Manotas, ocurrida tras un procedimiento estético en un centro de salud sin habilitación en la localidad de Puente Aranda, Bogotá, ha encendido las alarmas sobre la creciente actividad de clínicas clandestinas en Colombia. Las autoridades sanitarias advierten sobre los riesgos que corren los pacientes al someterse a intervenciones en lugares no autorizados.
De acuerdo con la Secretaría Distrital de Salud, en 2026 se han realizado 104 visitas motivadas por denuncias ciudadanas, de las cuales 34 resultaron en medidas sanitarias. Entre 2025 y el 5 de julio de 2026, se llevaron a cabo 1.296 visitas relacionadas con actividades estéticas, que dieron origen a 590 operativos y 155 medidas de seguridad.
Las localidades donde más se han identificado estos centros clandestinos son Puente Aranda, Usaquén y Chapinero, lo que resalta la necesidad de que los ciudadanos verifiquen la legalidad de los establecimientos antes de someterse a cirugías estéticas. Las autoridades hacen un llamado a la población para que se informen sobre la acreditación y permisos de los lugares donde desean realizarse estos procedimientos.
La situación pone de manifiesto la urgencia de regular y controlar el sector de la cirugía estética en el país, especialmente ante casos trágicos como el de Manotas, que evidencian el grave riesgo que implica acudir a clínicas no autorizadas. Las autoridades continúan investigando el caso y reforzando las medidas de control en la ciudad.
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