La primera masacre ocurrió el domingo 26 de julio en la zona fronteriza entre Cumbal (Nariño) y la provincia de Carchi (Ecuador). Las víctimas fueron Luis Carlos Calpa (19 años, hijo de una firmante de paz), Jorge Mejía (45 años) y Alberto Mejía (75 años). Según autoridades ecuatorianas, los cuerpos presentaban signos de haber sido atados y vendados de los ojos.
La segunda masacre se registró el lunes 27 de julio en la vereda Alto de Carvajal, corregimiento de Santa Inés, municipio de Andes (Antioquia). Tres hombres fueron asesinados, entre ellos un adolescente de 15 años identificado como Yojan Doney Bedoya Montoya. La Policía investiga si fue producto de una confrontación entre la subestructura 'Edwin Román Velásquez Valle' del Clan del Golfo y la banda 'La Terraza'.
La tercera masacre ocurrió el martes 28 de julio en la vereda Panamá, sector Altos de los Cerezos, en Soacha (Cundinamarca). Tres integrantes de una misma familia fueron asesinados dentro de su vivienda: una mujer de 53 años, una adolescente de 16 años y un niño de 12 años. Las hipótesis de la Fiscalía y la Policía apuntan a un ajuste de cuentas o disputas por microtráfico de grupos como 'El Mesa' o 'Los Satanás'.
La cuarta masacre ocurrió el jueves 30 de julio en el sector de Miraflores, sobre la vía que comunica a Silvia y Totoró, en el oriente del Cauca. Tres hombres que hacían actividades deportivas en bicicleta fueron interceptados por un grupo armado que les disparó con armas de alto calibre y fusiles.
Según el centro de investigación ObservadoresCol, los departamentos más críticos son Cauca (al menos 12 masacres) y Antioquia (al menos 11 masacres). La misma fuente señala que el mes más violento del año sigue siendo mayo, con 88 víctimas mortales por masacres.
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