La organización Comuneros del Sur, que se encuentra en negociaciones de paz con el Gobierno de Gustavo Petro, sigue operando en la producción de cocaína. Esta situación pone de manifiesto la complejidad del proceso de paz en Colombia, donde las promesas de diálogo no han logrado frenar la actividad ilícita en la región.
A principios de esta semana, una operación conjunta de las autoridades llevó al allanamiento y destrucción de un complejo cocalero en la frontera de los municipios de Santa Cruz de Guachavés y Samaniego, en Nariño. Este complejo tenía la capacidad de producir hasta 6 toneladas de cocaína por ciclo y fue encontrado con 1.800 kg de clorhidrato de cocaína, avaluados en cerca de $1.600 millones.
El presidente Gustavo Petro tomó la decisión de frenar la extradición de Gabriel Yepes Mejía, conocido como 'H.H.', el 20 de mayo de 2025, bajo la condición de que este continuara colaborando con el proceso de paz. A pesar de estos esfuerzos, la reciente fuga de uno de los negociadores de paz de la organización genera dudas sobre la estabilidad de las negociaciones.
En enero de 2026, la mesa de diálogos con los Comuneros del Sur logró la aprobación de una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en el resguardo indígena del Gran Mallama, lo que representa un avance significativo en el proceso. Sin embargo, la persistente producción de cocaína indica que aún queda un largo camino por recorrer para alcanzar una paz duradera en la región.
La situación actual de los Comuneros del Sur y sus actividades ilícitas pone de relieve los desafíos que enfrenta el gobierno en su intento por desmantelar las estructuras del narcotráfico, a pesar de los avances en el diálogo. La atención se centrará en cómo evolucionará este proceso en los próximos meses.
Sigue leyendo
Este contenido es para suscriptores de Boyacá Digital.
Apoya el periodismo regional con inteligencia artificial.







