La Operación Jaque, que se llevó a cabo hace 18 años, es considerada un ejemplo de inteligencia estratégica militar en Colombia. En solo 22 minutos, se logró liberar a un grupo de 15 personas, entre ellas figuras reconocidas como Íngrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses, sin que se disparara un solo tiro.
La misión se realizó bajo el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez y el ministro de Defensa Juan Manuel Santos, quienes impulsaron estrategias de seguridad que marcaron un cambio en la política del país frente al secuestro y la violencia.
Los secuestrados estaban bajo el control de los guerrilleros Gerardo Aguilar Ramírez, alias César, y Enrique Gafas. La operación utilizó una organización humanitaria ficticia como parte de su estrategia para engañar a los captores, lo que demuestra la sofisticación de la inteligencia militar en ese momento.
Este tipo de acciones no solo liberó a personas en cautiverio, sino que también envió un mensaje claro sobre la determinación del Estado colombiano para enfrentar el secuestro y la violencia. La Operación Jaque sigue siendo un referente en las tácticas de rescate y en la lucha contra grupos armados ilegales.
¿Qué lecciones se pueden aprender de esta operación para enfrentar los retos actuales en seguridad en Colombia? La conmemoración de este hito invita a reflexionar sobre el camino recorrido y los desafíos que aún persisten en la lucha contra el crimen organizado.
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