La madrugada del 28 de junio, cuatro personas fueron asesinadas en un establecimiento público en el barrio Los Olivos N°1 de Barranquilla, marcando la masacre número 68 del año en Colombia. Este hecho resalta el preocupante aumento de la violencia en el país, donde se reporta una masacre cada 2.6 días en lo que va del 2026, un incremento significativo respecto a las 78 masacres registradas en 2025.
Además, en el primer semestre de este año, se han documentado 75 asesinatos de líderes sociales, lo que equivale a uno cada 2.4 días. El caso más reciente se registró el 25 de junio en el corregimiento Río Ceibas, donde David Zea Murcia, presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda Motilón, fue asesinado. Este tipo de ataques genera una creciente preocupación en la sociedad y las autoridades, especialmente en regiones como Boyacá, donde los líderes comunitarios son fundamentales para el desarrollo local.
Los homicidios en Colombia han mostrado un aumento sostenido en los últimos cuatro años, con 5.792 casos reportados en los primeros cinco meses de 2026. Las acciones de terrorismo también han aumentado, con 1.398 incidentes reportados en 2025, lo que se ha duplicado durante el mandato del presidente Gustavo Petro. La Fundación Conflict Responses ha señalado que los Grupos Armados Organizados han incrementado su capacidad para llevar a cabo actos violentos, lo que representa un desafío significativo para el nuevo gobierno.
La situación actual plantea interrogantes sobre la efectividad de las políticas de seguridad y la protección de los líderes sociales en el país. ¿Qué medidas se implementarán para frenar esta ola de violencia y proteger a quienes defienden los derechos de sus comunidades?
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