El presidente De la Espriella inició su discurso de posesión agradeciendo a 'Nuestro Señor Jesucristo' y lo cerró con la frase '¡Que viva Cristo Rey!', según el análisis. La Red de Derecho Constitucional sostiene que, aunque la fe es un derecho personal, la neutralidad religiosa del Estado es una obligación constitucional que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos, independientemente de sus creencias.
La Corte Constitucional, en la sentencia C-350 de 1994, declaró inconstitucional la norma que ordenaba la consagración oficial de Colombia al Sagrado Corazón de Jesús. Además, en la sentencia T-124 de 2021, el alto tribunal determinó que un alto funcionario no puede utilizar su condición institucional para identificar al Estado con una religión, ni siquiera simbólicamente.
El análisis concluye que la laicidad del Estado no es una opción política, sino un mandato constitucional que debe ser respetado por todos los gobernantes.
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