El Hospital Regional de Chiquinquirá ha alcanzado una sobreocupación del 344% en su servicio de urgencias para adultos, lo que ha generado una alerta máxima entre las autoridades sanitarias. Este nivel de ocupación supera en más de tres veces su capacidad instalada, lo que pone en riesgo la atención oportuna de los pacientes.
Por su parte, el Hospital Regional de Duitama ha declarado una emergencia funcional debido a la crítica situación, con una ocupación del 570% en urgencias y del 781% en observación pediátrica. Estas cifras son comparables a las que se registraron durante los momentos más críticos de la pandemia.
El Hospital Universitario San Rafael de Tunja también enfrenta una grave crisis, con una sobreocupación del 358% en su servicio de urgencias. Desde enero de 2026, la ocupación en este hospital ha aumentado significativamente, con más de mil atenciones adicionales en urgencias desde mayo.
Las autoridades han hecho un llamado a la comunidad para que utilicen los servicios de urgencias de manera responsable y se evite la saturación de los hospitales. La situación actual requiere de una atención urgente para garantizar la salud de los boyacenses.
La red hospitalaria de Boyacá se encuentra en un estado crítico y se espera que las autoridades sanitarias tomen medidas para mitigar esta emergencia en los próximos días.
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