
En su primer discurso tras recibir la credencial del Consejo Nacional Electoral (CNE), Abelardo de la Espriella destacó un ultimátum de un mes a los grupos armados, instándolos a someterse a las autoridades. Según el presidente electo, no hará concesiones a estos grupos, marcando un cambio de rumbo respecto al gobierno saliente de Gustavo Petro.
De la Espriella también propuso un empalme con auditoría para identificar posibles irregularidades en la administración anterior. Esta medida busca asegurar una transición transparente y efectiva, lo que podría impactar la confianza de los ciudadanos en el nuevo gobierno.
El presidente electo enfatizó la necesidad de 'reconstruir las instituciones' y recuperar la dignidad de las Fuerzas Militares, un llamado que resuena en un país que enfrenta serios desafíos de seguridad. Además, se comprometió a garantizar plenas garantías para la oposición, siempre que actúen dentro del marco de la ley.
Asimismo, De la Espriella hizo un llamado a la unidad y a recomponer el tejido social, un aspecto fundamental para la cohesión en un país marcado por la polarización. ¿Cómo responderán los grupos armados a este ultimátum y qué implicaciones tendrá para la seguridad en Boyacá?
Sigue leyendo
Este contenido es para suscriptores de Boyacá Digital.
Apoya el periodismo regional con inteligencia artificial.





