Según el reporte preliminar de las autoridades, los explosivos de alto impacto fueron lanzados directamente desde los drones contra la subestación, que sufrió daños materiales considerables. Medios locales señalaron que miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) se atribuyeron la acción, pero la Policía y el Ejército mantienen abiertas las investigaciones oficiales para identificar a los autores.
El atentado ocurrió horas después de que Abelardo De la Espriella asumiera la presidencia de la República en Cali, el mismo viernes 7 de agosto. El hecho coincidió con una ola de acciones terroristas simultáneas en el país: ataque con drones en Porce (Antioquia), detonación en la Alcaldía de Teruel (Huila), atentado contra la Policía Metropolitana de Pasto (Nariño) y hallazgo de dos cargas explosivas en un carro de hamburguesas frente a una base de Antinarcóticos en San José del Guaviare.
La gobernadora del Cesar, Elvia Milena Sanjuán, rechazó el ataque, lo calificó de 'cobarde' y envió condolencias a la familia del subintendente y a la institución armada. Sanjuán instó al nuevo ministro de Defensa, el general retirado Jorge Eduardo Mora, a liderar acciones contundentes para proteger a la ciudadanía y fortalecer el pie de fuerza en el departamento.
Unidades especializadas de la Policía Nacional y del Ejército despliegan operaciones conjuntas en el área rural de Curumaní, coordinadas desde un Puesto de Mando Unificado (PMU) encabezado por la Secretaría de Gobierno Departamental del Cesar.
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