
Colombia ha visto un aumento significativo en los cultivos de coca, alcanzando las 261.000 hectáreas en 2024, según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Este incremento del 3,5% respecto a las 253.000 hectáreas reportadas en 2023 ha generado preocupación entre las autoridades y la ciudadanía, dado que la producción de coca se concentra en áreas estratégicas del país.
El informe destaca que 180 de más de 1.000 municipios en Colombia están afectados por cultivos de coca, y alarmantemente, solo 10 de estos municipios concentran cerca de la mitad de todas las hectáreas cultivadas. Este fenómeno es especialmente notorio en regiones como el Pacífico y el Catatumbo, donde las hectáreas de cultivo aumentaron un 14% y un 11%, respectivamente, lo que resalta la necesidad de una respuesta más eficaz y focalizada por parte del Gobierno.
Además, se ha observado una notable disminución en la erradicación manual forzosa de cultivos de coca, que cayó de 20.325 hectáreas en 2023 a solo 9.403 hectáreas en 2024, lo que representa una reducción cercana al 54%. Esta situación plantea dudas sobre la dirección de la política antidrogas del país y su capacidad para abordar el problema de manera efectiva.
A pesar de este aumento en los cultivos, las autoridades han reportado un récord en las incautaciones de cocaína, con 889 toneladas decomisadas en 2024, lo que representa un incremento del 19% respecto al año anterior. Sin embargo, este dato contrasta con la creciente superficie de cultivos ilícitos, lo que sugiere que la estrategia actual podría no estar logrando los resultados esperados.
¿Qué medidas tomará el Gobierno colombiano para revertir esta tendencia en el aumento de cultivos de coca? La situación sigue siendo crítica y se espera que las autoridades presenten nuevas estrategias para abordar este desafío en el futuro cercano.
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